jueves, 21 de enero de 2010

Podría ser peor...


Cuando llegó al departamento leyó la nota que su hermana, Romina, dejaba avisando que hoy dormía del novio, y junto con un dejo de envidia se sintió aliviada al saber que estaría sola esa noche. Disfrutaba de dejar el departamento en plena oscuridad, para dormir desnuda y taparse con todas las cobijas. Era su secreto y su lujo, porque al hacerlo sentía una comodidad digna de dormir en una gran cama de hotel cinco estrellas y como todo estaba oscuro podía dormirse imaginando cada detalle. Las cortinas blancas y pesadas, los muebles de roble y la alfombra esponjosa al pisar. Todo se  transformaba con solo cerrar los ojos.

Esa mañana despertó contenta y sintió que después de un buen desayuno estaría lista para enfrentar todas las entrevistas de trabajo que la esperaban.
Mientras ponía la pava para su mate cocido con leche, prendía la tele para ver el pronóstico del clima: anunciaban tormentas por la noche y calor por la tarde, el cajón informaba el vacio de la alacena y en la heladera quedaba el sache vacio de leche haciéndole burla.
-          ¡Linda forma de empezar el día, no?! Se gritó a si misma con el típico tono sarcástico de Florencia.
Apagó la hornalla y se metió a bañar, lista para que el  agua le sacara de encima la mala onda que cargaba. Esta vez el calefón se portó bien y le permitió usar el agua caliente a su antojo, pero se había quedado sin shampoo y la idea de usar jabón de tocador en su lugar no resultó ser tan buena. Ella tenía un pelo  hermoso y recibía todos los caprichos de tinturas posibles, pero esta vez había quedado duro y parado como un puerco espín. Tenía el pelo corto, pero justo en ese momento en donde lo estás dejando crecer y  pierde toda la forma que su corte inicial le daba.
Se miró  al espejo y se largó a reír, antes de Salir, ya vestida y con la cartera puesta, volvió al espejo con un pañuelo en la mano, se lo puso como bincha en la cabeza, sonrió y salió.
La mañana pasó volando y cuando  ya había repetido su historia de vida en tres lugares diferentes, cansada de test psicológicos y preguntas idiotas, se fue a almorzar con Mariana.
Mariana aprovechaba el break de su trabajo para poder verla y no tenía más de cuarenta minutos. Entonces después de saludarla, Florencia fue directa al punto y le dijo enojada:
-Tengo veinticinco años, estoy sola, sin trabajo y ningún puto plan, que comemos?
Mariana sonrió compasiva y pidió dos platos de ñoquis al instante. Sabía que esa era la comida preferida de Flor.
La charla se extendió cuarenta y cinco minutos, pero antes de salir corriendo del restaurante y correr a su trabajo otra vez, Mariana le gritó con dulzura “Podría ser peor”
Tenía razón, todo podría ser peor, todo hasta que sonó el teléfono.

2 comentarios:

Celeste Alvarez Berton dijo...

Me encanto! ojala algun dia pueda poner tantas cosas como vos en mi iniciativa fallida de comenzar un blog. Te quiero locura de persona. Besotes

ME LLAMAN MAGA dijo...

Gracias Cele, sos LA LOCA DE MIERDA que más adoro! me encantaria poder leer tus historias. Avisame cuando eso ocurra, seré la primera en leerte. besoooo