Justo a tiempo, se miraron a los ojos con sueños ajenos y montañas de asombro que se acortaban entre fantasmas de otro cuento, era todo eso que se había buscado, todo eso que se había olvidado. Pero se ríe la noche de las soledades ajenas y te pone al desvelo de músicas nuevas donde las melodías vacilan y se contornean entre silencios sordos y ruidos que no suenan?, como es que fuiste a parar justo a ese lugar? Como fue que en el mismísimo momento apareció el sur de todos los argumentos? justo a tiempo pensaste, como si las cosas aparecieran solo por arte de magia creíste en los humos que se espolvoreaban todos espesos y saliste a contarle al mundo tu plan maestro, creías tener la cura de cada tiempo, creíste pero no pudiste ni sacar un solo soplo de aire que matara todo ese ahogamiento absurdo de palabras aplastadas en un mismo momento. Justo a tiempo, te repites con dolor, justo a tiempo. A veces callar es el acto más modesto para perpetuar la integridad de un sujeto, te volviste en tus frases te tragaste todas las letras, pediste un vaso de agua parecías sediento ocultando tu fracaso atrás de ese vidrio mugriento. Tú silencio no miente, callarte fue lo más sincero.
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