Te voy a contra una historia, dijo mamá…
Había una vez, en un otoño lejano… un vos, un vos que no soy yo, y que no es otro. Un vos que tenía piernas, brazos y fuerzas como para ser Vos. Un Vos que llenaba de estrellas el cielo y acariciaba tan tierno como el sol.
Este Vos, buscaba jugando la eternidad y entre más la buscaba más la perdió y no sabia como, no sabia porque, pero mientras más quería, menos tenia, todo se le alejaba de a poquito. Porque era Vos.
Un Vos que besaba con mirada tierna y dormía con la boca abierta.
Vos se iba lejos, para no tener miedo, Vos no se encontraba, pero sí que intentaba buscarse. Miraba por arriba de sus propios ojos y trataba de a pedacitos reconstruir su pequeña eternidad.La de estar en calma…
(Y antes de terminar el cuento, me dormí)
¿Cómo crees que sigue, Vos?
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