viernes, 8 de enero de 2010

Hola, Cómo estás? Bien, bien...

Simplezas del momento que se pierde mientras escribo, gotas de luna que se caen por la ventana de mis miedos mientras pienso en el retorno eterno de las cosas que niego. Pintando la pared de las delicias que me decías al oído, pienso cuanto titubeo hay en las interrogaciones que nos hacemos todos los días, verdad? Miles de preguntan alimentan la curiosidad ajena de las nadas preguntadas en contraindicación con las respuestas superficiales que salen de nuestras bocas como bocanadas de humo de una chimenea en pleno invierno. Carbón puro carbón macizo que responde y hace caso omiso a la insipiente pregunta que se arremanga la camisa en los brazos lista para seguir con lo que venga sin hacer la pausa de espera necesaria para escuchar, la respuesta.

Y así, yo pregunto sin ganas de escuchar tu respuesta y vos contestas sin ganas de escuchar la pregunta que le sigue a la que ya respondiste sin pensar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si no responden... sera porque no saben cuál es tu necesidad, o quizá, como vos... muchas veces no saben cómo hacerlo.

No me dejes en paz,
No me permitas escapar,
No seas complice de mi desprecio,
Necesito Algo.
Y no sé que es.
No despliegues tus memorias,
No me obligues a enloquecer,
No sigas hablando,
Necesito Algo.
Y no sé que es.
No empieces con tu plegaria,
No quiero nostalgia,
No deseo palabras,
Necesito Algo.
Y no sé que es.
No prosigas con tus preguntas,
No llegues temprano,
No camines sobre mis delirios,
Necesito Algo.
Y no sé que es.
Una inmortalidad mas...
Otra irritación.
Un misterio...
Necesito Algo.
Y no sé que es.