Segmentos de encrucijadas grumosas en la cima de esa irrealidad que es tu nombre sobre el mío me detengo a pensarte en el mismo instante en el que me reservo la ganas de gritarte cuanto me frustra esa misma manera en la que te escapas de todos y sin embargo te quedas a decirnos que estas presente como si eso lo hiciera suficiente y todos tuviéramos que simplemente perdonarte, tu desmanes y planteos que muestran todos tus pelos y las cejas malditas que no paras de circular te quedas entonces para marcar el presente mientras en realidad estas más que ausente estas en piloto y de seguro que nadie encuentra ese control remoto que nos permita regularte o quizás elevar el volumen de tus plegarias silenciosas de inactividad, te quedas y en ese acto de absoluta testarudez te olvidas de estar, te dejas como se deja un palo de escoba apoyado en la pared, parada e inmóvil sirviendo para nada. Vuelvo a despertarte desde la otra ventana y me miras con tus ojos todos crispados como si el hecho de que no me gritaras ya debiera de hacerme pedirte un perdón gigante bajar la cabeza y quizás abrazarte, nada de eso pasa, esta vez sí que te grito y me pudre tu malagana para incorporarte a la vida.
Vos decís que yo no te entiendo, y yo no lo desmiento.
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